Utz ipetik. Xb’e ri q’ij. Bienvenidos. Buenas tardes. Con esas dos frases en un idioma tan lejano para un castellano-parlante empezó mi viaje al mundo maya de Guatemala. Fue mi primera clase de k’iche’ en la Academia de Lenguas Mayas el jueves pasado.
Los dibujos para explicar los buenos días (saqarik), buenas tardes y buenas noches (xokaq’ab) empezaron a delinear esa diferencia cultural. El sol no salía entre dos montañas, salía entre un conjunto de montañas (como en el Altiplano), y el atardecer estaba lleno de nubes y celajes. Promete ser un idioma de un mundo muy educado, respetuoso de las personas mayores, cercano a la naturaleza, muy guatemalteco. Por ejemplo, señor se dice tat y papá se dice nu tat. O decir canche a los rubios viene de “árbol amarillo” en k’iche’ o apurar con un chanín viene del kakchiquel.
Más que el interés por comprender una cultura –es imposible entenderla si no se aprende el idioma, y lo he comprobado con alemán, inglés, francés, italiano y portugués-, aprender un idioma maya para un guatemalteco es acercarse a comprender la mitad de su país, su historia, a sus conciudadanos, a construir guatemalidad, a explorar y disfrutar ese mundo tan rico y complejo al que le llevamos dando la espalda 200 años y le pedimos que se acople a lo ladino por las buenas o por las malas.
A los guatemaltecos nos enseñaron que somos ladinos o “no-indígenas”, pero en realidad hemos sido una nación anti-indígena. En vez de eso creo que sería más saludable que nos enorgullezcamos de ser mestizos. Pero no. Son muchos los ladinos que actúan de una forma ignorante, miope, arrogante, tan estúpida en su racismo y desprecio contra los indígenas y su cultura milenaria, que hace que nos vean como bárbaros ridículos en el resto del mundo. (De hecho, racismo debería ser sinónimo de estupidez y un delito). “Es que los indios son inferiores y no tienen nada que ver con los mayas de las pirámides” repiten como loros desde el siglo XIX los ladinos. La última evidencia de que sí tienen que ver fue el descubrimiento de escenas del Pop Wuj en las pirámides de El Mirador. ¡Eureka! Los indios que le contaron el Pop Wuj a unos españoles hace 500 años lo sabían porque se los contaron sus abuelos mayas de las pirámides de generación en generación.
Los guatemaltecos tenemos una tarea pendiente de construir una nación. Después de estudiar los modelos latinoamericanos, creo lo más sensato es pensarla como una nación de mestizos culturales, mayas y más; y una nación centroamericana. Si queremos un paisito en paz, decente y sostenible, tenemos que cambiar de chip. Que los mestizos aprendamos un idioma maya es un paso en esa dirección. Creo que deberían ser idiomas estatales el español (nuestra lingua franca), k’iche’, q’eqchí, kakchiquel y mam, hablados por un millón de personas cada uno. Y los mestizos deberíamos aprender en la escuela español, inglés y un idioma maya. Claro, los que sabemos que esta será una larga batalla para ganar mentes, corazones y políticas, podríamos empezar diciéndonos a nosotros mismos el título de esta columna: Wachik’ aj (Suéñalo).
PS. Inmersos en una batalla por una reforma fiscal y el intento de legitimar los impuestos y el papel del Estado para redistribuir oportunidades, ¿pensarán los populistas del Gobierno que el “viaje solidario a la playa con el gobierno de Álvaro Colom” abona en esta causa? ¿O que alivia la falta de educación, salud, seguridad social, empleo o seguridad? Como ciudadano que cree en su Estado: terminen ya con ese despilfarro populista.
martinpellecer@gmail.com
Me gusta tu forma de pensar, yo radico en Estados Unidos pero vivi por 20 años en Guatemala, y como dices siempre vi a los indigenas como personas extrañas lejanas a mi, mi abuelo siempre me decia que eramos ladinos y nunca nadie me enseño a apreciar nuestras raices y la cultura Maya de la cual ahora estoy muy orgullosa. Con el pasar del tiempo mis ideologias han hido cambiando y ahora me estoy uniendo a causas que luchan por la igualdad y por los derechos de los indigenas en Guatemala. Tengo mucho que aprender y me gustaria seguir absorbiendo puntos de vista como los tuyos. Cuidate y buena suerte aprendiendo el KekChi. (perdon por no saber como escrirlo).
muy bonito articulo lo felicito y tambien estoy de acuerdo con ud sobre el despilfarro de este gobierno y eso no es solo en los viajes al puerto si no en casi todas las instituciones gubernamentales estan como locos viajando y no al puerto si no que estan tratando de conocer el mundo a costillas de los guatemaltecos de a pie y quieren lavar sus conciencias si es que la tienen dandole un viajecito al puerto a la gente para ganar votos
saludos
Que atinado articulo, aprender un idioma maya es de las tantas tareas que nos hacen falta a los guatemaltecos para entendernos y empezar a transformarnos.
Es peor un indigena que no hable su idioma y ademas sienta verguenza de aprenderlo y aceptar sus origenes. Me gusta como escribis….
@ Eduardo: A qué te referís con “es peor que un indígena no hable su idioma y además sienta vergüenza de aprenderlo y aceptar tus orígenes”?? Estás tratando de decir que Martín está mal porque hace el admirable esfuerzo (que muy pocos ladinos se atreven a realizar) de aprender un idioma guatemalteco distinto al castellano y por eso, aquello “es peor”?
@ Martín: En otro contexto, lo que hacés no supondría ninguna novedad. Pero dado que es en la racista Guatemala, tu esfuerzo de ladino aprendiendo otro idioma guatemalteco distinto al castellano es digno de reconocerse. No te detengás y ojalá un día podamos verte comunicandote de forma fluida en k’iche’
Quinb’e na, ch’abej chic. Cawil awib!
Está bien. En mi país, Argentina, ocurre lo mismo. Por intensidades similares, estudie el quichua (el dialecto que se habla en Santiago del Estero). La pequeña porción que descubrí, me enamoró. Hoy lo enseño. Y estoy estudiando el guaraní, y quiero estudiar el mapuche y también quiero saber… k’iche’. Y el que hablan los esquimales y el que hablaban los xiux. Las lenguas de este continente, pueden darnos eso otro que extrañamos inexplicablemente, suavemente apoyado en su habitat natural.