El Blog de Wachik' aj

158. Sobre la condena por la desaparición de Fernando García

La sentencia que el Tribunal Octavo dio esta semana condenando a los autores materiales de la desaparición forzada de Fernando García hace 26 años es mucho más que necedad, que política o que una simple sentencia.

Es el inicio de la justicia para un crimen absurdo, que cercenó la vida de un soñador y de tres mujeres. Una hija, una esposa y una madre a las que le quitó para siempre a un guatemalteco que quería que a los trabajadores se les respetaran sus derechos y que sus hijos vivieran en un mejor país… más decente, más justo, más viable; y eso no es delito.

Somos una sociedad que se organizó entre los setentas y ochentas para conservar un status quo desigual e injusto; y que no permitió que esto se cuestionara democráticamente. Y entonces, cualquiera que pensara que estaba mal este país y necesitaba reformas o luchas políticas era deshumanizado y convertido un terrorista que tenía que ser desaparecido o muerto.

Esto sin importar si esta persona, Fernando García o 45 mil guatemaltecos más, era un guatemalteco con dos ojos, sueños, estaba enamorado o tenía una hija. No importaba si la niña se iba a quedar sin papá o si la esposa iba a acostarse todos los días con la esperanza de volverlo a ver. No, nuestra sociedad guatemalteca se organizó para romper vidas.

Y no valen las excusas de que estábamos en la Guerra Fría. Guatemala es el país con mayor número de desapariciones forzadas, más que las de Chile, Uruguay y Argentina juntas. Con el mayor número de masacrados, con el mayor número de desplazados internos, el Estado más sanguinario; no hay excusa que valga. Uno de cada ocho guatemaltecos se fue refugiado a México y cientos de miles se fueron al exilio, a la diáspora política. Y construimos un Estado que es un monstruo y que creó una cultura de la muerte que ahora nos tiene con 15 muertos diarios. No es que antes estuviéramos mejor como país, como repiten los conservadores que validaban esas desapariciones de sindicalistas, periodistas, políticos, estudiantes, maestros o sacerdotes.

Hace muy bien el valiente Tribunal en pedir al MP que continúe investigando la cadena de mando y llegar hasta quienes ordenaron esta desaparición de un guatemalteco, un guatemalteco como cualquiera de los que leen esta columna que creen que este país es injusto y nos tenemos que involucrar para cambiarlo. Porque los policías condenados no lo escogieron al azar. Fue una lista que les dieron en la Policía Nacional. Y habría que preguntar quién hizo la lista. ¿Fue acaso Cavisa, la fábrica en la que García era sindicalista? Muchos empresarios fueron los que les dieron a las autoridades las listas de quiénes tenían que ser desaparecidos. La valiente fiscalía de derechos humanos del MP tiene que llegar a fondo.

El caso es paradigmático porque las tres mujeres de Fernando han dedicado su vida a lograr justicia y porque empieza a sacar de la impunidad a las desapariciones forzadas de 45 mil guatemaltecos y guatemaltecas urbanos, jóvenes que como los jóvenes de 2010, queremos un mejor país. Es por eso que esta columna pretende ser un pequeño homenaje a las tres, a Nineth, a doña Amelia y a Alejandra, por empezar a hacer que sane la herida y para que podamos recordar en los libros de historia que no tenían razón los torturadores y los asesinos, no tenían razón ni son los buenos de la película por haber cometido el absurdo de acabar con la vida de miles de soñadores como Fernando. Gracias a las tres, al GAM, a los fiscales y a los jueces, porque nos recuerdan que esta tierra puede ser un mejor país.

martinpellecer@gmail.com

5 Comments to 158. Sobre la condena por la desaparición de Fernando García

  1. November 2, 2010 at 1:01 pm | Permalink

    Si todos venimos al mundo a cumplir con una misión, la de Fernando fue una muy noble. Su desaparición llevó a su esposa a una lucha sin descanso contra la impunidad. Por él, ella fundó el GAM, por él ella arriesgó su vida en una época en la que el sólo pensar diferente era una sentencia de muerte. Ella ha tenido el valor de luchar incansablemente porque en Guatemala brille la justicia y se respete los derechos de todos sin distingo de clase social, raza o religión. Gracias Fernando, porque tu sacrificio hizo brotar a una de las mujeres más admirables que ha vivido en esta ensangrentada tierra

  2. Douglas Arango's Gravatar Douglas Arango
    November 2, 2010 at 4:23 pm | Permalink

    Martín, me uno a tu agradecimiento, deberíamos de recalcar la valentía de jueces y fiscales a los que tanto tiempo los tuvieron callados y amenazados. Espero que como en éste caso, veamos desfilar esposados a los responsables, tanto ejecutores como intelectuales, de los crímenes que enlutaron nuestra historia y gente. Se sintieron dioses decidiendo y acabando con la vida de comunidades enteras.

  3. Ale's Gravatar Ale
    November 2, 2010 at 5:43 pm | Permalink

    Me uno al homenaje Martin.
    Que buen articulo.

  4. linda's Gravatar linda
    November 2, 2010 at 7:30 pm | Permalink

    desde tierras lejanas vengo a leer este articulo.
    vengo a leer palabras que toquen hasta el fondo de mi alma, hasta el fondo de todas mis esperanzas.

    un gran abrazo solidario en estos tiempos fuertes y dificiles.
    un abrazo solidario en una temporada que aun esta empezando y que temo que pueda terminar con uno de los peores ciminales de este entonces brutal como presidente.

    ojala que no se terminaran las esperanzas!
    gracias por encontrar palabras tan buenas!

  5. Melvi Cordon's Gravatar Melvi Cordon
    November 3, 2010 at 7:23 pm | Permalink

    Yo tengo dos hijas y a Dios gracias también un esposo que es un soñador. Duele tan sólo imaginar que mis hijas se quedaran sin su papito, mi suegra sin su hijo mayor que es su apoyo, o yo me quedara sin mi compañero. La historia de Nineth, doña Amelia y Alejandra es la de muchísimas guatemaltecas. Estoy de acuerdo con Martín en que la sociedad guatemalteca alimentó e hizo crecer ese estado monstruo y crea-monstruos, que ahora no sabe que hacer con los aparatos de terror que construyó y que siguen operando, ahora a favor de diversos intereses. Estaba leyendo sobre las metas del milenio y no sabe una si reír o llorar. Este país está diseñado para que haya masas de sin tierra, sin empleo y con hambre, para garantizar mano de obra barata. Educación? para qué, mejor si no piensan! Reducir la mortalidad materna? para qué, si por una que se muere nacen cinco! Y encima una clase media a la que no le importa el país ni los menos afortunados, sino sólo su propio derecho. Los comentarios de los clasemedieros ante el caso de Fernando García dan ganas de ponerse a llorar o de hacer maletas e irse a vivir a un lugar donde la gente tenga corazón en vez de piedras en el pecho.

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