El año no podía empezar con un trancazo peor. Bombazo, nueve muertos, niños incluidos, y pánico en la Ciudad. Teorías conspirativas, probable impunidad, más miedo de subir a un bus público… pero el guión esta vez ha sido diferente.
Contra todo pronóstico, hemos reaccionado casi todos como esperaríamos ante un ataque. Repudio, solidaridad, los testigos sacrificando su seguridad para describir a la terrorista, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público no dieron declaraciones sino que investigaron y capturaron a los autores materiales y siguen a los que lo decidieron. Que no quede impune es el primer paso para evitar que esto se repita. Llegar a los autores materiales e intelectuales y condenarlos en un juicio justo para que no puedan volver a estar en libertad y arruinar la vida de guatemaltecos inocentes.
El caso puede avanzar. Lo lleva Rony López, encargado de la fiscalía contra el crimen organizado; y Menocal, ministro de Gobernación. Me pareció atinada la intervención del presidente Colom de recordar que todo apunta a un caso de extorsión de pandilleros y empresarios, y que Otto Pérez Molina no tiene nada que ver en esto. La bancada circense del Patriota, en cambio, montó otro show para humillar a Menocal. Por decencia, deberíamos dejar de incluir los casos de terrorismo en la agenda electoral.
En vez de eso, deberíamos reflexionar qué tipo de sociedad hemos construido para producir terroristas como quien puso una bomba en un bus urbano porque no le dieron dinero de una extorsión. La asesina y los autores intelectuales –cuando se demuestre ante un tribunal- tienen que pasar el resto de sus días tras las rejas. Pero pongamos pausa en la película y regresémosla a hace doce o quince años. ¿Dónde estaba esa pandillera? ¿Era una niña de la calle? ¿Vivía en un barrio marginal y vino al mundo porque habían violado a su mamá y no tuvo papá ni escuela ni futuro? ¿Qué manos le tendimos como sociedad?
Que como sociedad produzcamos terroristas urbanos –algo que no hacen países parecidos como Ecuador, Bolivia o Perú- es para ponernos frente al espejo. Cuánta frustración creamos, cuánto egoísmo, cuánto resentimento. Esto no es normal. Y no es explicable con el simplismo de que los pobres son malos por naturaleza; o que los niños de la calle se convierten en pandilleros porque les gusta tatuarse el cuerpo…
EEUU sufrió ataques terroristas y bombardea Afganistán; Israel bombardea Palestina… pero ¿y nosotros? Quienes pusieron esa bomba en ese bus fueron guatemaltecos, por dinero, porque no les importa la vida. No podemos poner bombas en toda la periferia de Ciudad de Guatemala, como añoran estúpidos que claman por limpieza social. Antes nuestra exclusión social producía rateros, después pandilleros y ahora terroristas.
¿Qué esperamos para que quienes tenemos un poco más de oportunidades dejemos de voltear a un lado cuando se nos pide a gritos aportar más energía y más dinero para que esta sociedad sea más justa y más próspera? Así, un porcentaje de guatemaltecos no nacerá con todas las probabilidades de caer en pandillas y destruir vidas de guatemaltecos.
PS. Muy bien por Jorge Matheu y su decisión de destituir 445 recomendados por diputados o chambones en el Renap. La evidencia de los destituidos están haciendo un partido político para Radford es contundente y que Matheu resista a las presiones de los diputados más poderosos es una muestra de independencia y que el Renap 2.0 va por buen camino para ganarse la confianza ciudadana.
martinpellecer@gmail.com

Es inaudito que ahora usted reste dimensión al terror vivido por las personas que se transportaban en el bus donde explotó la bomba, y ahora justifique a la autora material de tal hecho.
El análisis de Martín no pretende “justificar” a la autora material de éste muy lamentable hecho. Como debería de hacerse, lo estudia desde sus raíces. En países europeos donde el sistema judicial es muy avanzado, al delincuente lo estudian, lo analizan, lo examinan para tomar medidas, crear programas y asegurarse que los factores sociales, económicos, psicológicos, etc. que lo afectaron, no se repitan en la actual juventud. El hombre es producto de todos los factores que lo rodearon desde su niñez. Ya no estamos en tiempos de la inquisición, no podemos pretender seguir usando el ojo por ojo, mano dura, pena de muerte ni la limpieza social. Dejemos los dogmas que nos impusieron los gobiernos militares y ya iniciemos a construir un mejor pais.
Le recuerdo que en todos los noticieros televisados la abuela de la pèrsona acusada de poner la granada en el bus de Rutas Quetzal se dio el “LUJO” de informar a la poblacion que su Nieta Domenica no habia sido quien puso la bomba pero que “ELLA” sa bia quien habia sido quien hizo tal mostruosidad y que hasta que en el momento que se celebrara el juicio o se “ACUSARA INJUSTAMENTE” a Domenica ella diria o informaria quien habia era el responsable….para mi en ese momento se debiò de encarcelar a dicha persona y hacerla hablar de alguna forma. ¿Se averiguo quienen atacaron los otros buses, o los que atacaron al bus del colegio Aleman, el ministro Menocal es un cretino e inutil pero que se puede esperar de este gobierno lleno de ex guerrilleros que para lo unico que tienen inteligencia es para robar.
no pues, suponiendo entonces que el ex ministro de gobernacion Carlos Vielman hizo un bien al dirigir una operacion digna del “Estado Fallido” que Martin describe en su columna anterior al limpiar la sociedad, y ahora podemos ver las consecuencias, el rencor de aquellos quienes son nuestras victimas al ser excluidas..
si esa es la solucion, sinceramente, nada de esto hubiera pasado entonces
que facil es acusar, culpar, y pedir la cabeza de los delincuentes y no cuestionarnos a nosotros mismos como hemos contribuido a la produccion de delincuentes
que facil es hacer niveles, y no vernos reflejados ahi
Perdón Martin pero Perú cuenta con dos grupos terroristas llamados Sendero Luminoso y MRTA de los cuáles en los 80′s estaban en su apogeo pero todavía hay restos de los mismos. Sin ir más lejos la semana pasada o antepasada acaban de atrapar a un miembro de Sendero Luminoso.
Tampoco estoy de acuerdo en que nos preguntes en donde estaba la pandillera. Cómo sociedad hacemos lo que podemos pero tampoco podemos estar salvando a medio mundo. Yo por ejemplo pongo mi granito de arena pagándole la escuela a un niño de escasos recursos. Pero no está en mí salvar a todo niño pobre y que vive en zonas marginales porque no tengo los medios para hacerlo. Eso es una responsabilidad principal del gobierno y algunas fundaciones hacen su trabajo para ello. Nuestra responsabilidad como sociedad es civíl, ejerciendo nuestro derecho a votar en lugar de caer en el abstencionismo.
No sé si escribiste este artículo antes del ataque que hubo en Arizona, USA que hubo en un supermercado donde 9 personas murieron. El ataque iba para una senadora. Esto no fue hecho ni por Afganistán, Palestina, etc. Esto fue hecho por un Americano. Asi que si suele suceder en grandes potencias mundiales.
Lo que si esta mal en nuestra sociedad es el hecho de que los transportistas tengan que pagar millones de quetzales a los extorsionistas incluyendo Bono 14 y aguinaldo. ¡Ah! sin olvidar que tienen que pagar más por el hecho de que como no cumplieron, les mataron a un chófer. Y la familia de los choferes muertos si tienen que arreglárselas como pueden porque la mayor fuente de sustento se ha ido. Eso si que está muy mal. ¿Dónde esta la justicia en estos casos? ¿Dónde esta el gobierno?
A mi parecer los comentarios de Martín están bien encaminados desde la base de la reflexión de nosotros los Guatemaltecos como una Sociedad que tiene un pasado ciertamente conflictivo y que se refleja en nuestro tiempo de una manera violenta y caótica. No creo que la idea sea “Justificar” nada. Lo que si entiendo es que debemos cambiar nuestra sociedad y lo que produce desde nuestra casa y nuestros trabajos, difícil tarea, SI, pero creo que es la única manera de contribuir con nuestro país. Honestidad, Responsabilidad, Ética, Sensibilidad.
Yo pienso que lo del atentado viene de una conspiracion mayor, aunque digan que el marero fue el que diseño la bomba, no creo que aprendiera por si solo, este debio recibir asesoramiento y entrenamiento de un no civil , y como hoy señalaba un columnista de prensa libre debe investigarse con profundidad los autores/planificadores de este hecho sangriento.
Saludos mi estimado Martin,
Me ha gustado muchisimo ésta tu columna, el recién bombazo al bus me hace pensar que tiene fines políticos, no estoy a favor de ningún partido, pero cabe la casualidad q estando en año electoral empiezan a suceder atrocidades y no sabemos cuántas mas vienen en el camino, lo q SI es necesario es q NO solo capturen a tantos ladrones sino q también los juzguen, q apliquen la ley como debe ser.
No estoy en contra del Ministro Carlos Menocal pero SI me gustaría q hagan presión y q castiguen a los mafiosos, Ministro todavía le queda un año y confío en q usted lo puede lograr.
Martin, aquí inicio a leerte nuevamente, no había podido por cuestiones de trabajo pero ya extrañaba tus excelentes escritos. Saludos y q todo esté super bien para tí y familia!!
Figueroa Rose,
Unos hablan como combatir la delincuencia, fortalecer la economia, pero uno se pregunta los que pagamos impuestos y otro como ciertos empresarios maquileros (empresas bajo el regimen de maquilas 28-89) pagan cero impuesto, andan criticando al gobierno, usando carreteras, puertos y exigiendo seguridad, con que calidad etica y moral hacen sus comentarios como lo hace un columnista que escribe los martes en prensa libre,.
Lo que hace como dice Martin vernos al espejo y preguntarse en que sociedad estamos inmersos, una sociedad con doble cara, sistema economico dandole privilegios a unos (monopolios, que burdamente llaman los economistas “ventajas competitivas”, pero como decia alguien en mi pueblo le llaman de otra forma …) como enseña cierta universidad.
Con esta forma de hacer las cosas a donde vamos a ir a parar.
Resultado mas brecha social, mas pobreza, mas violencia, todo va correlacionado. Yo la verdad digo que verguenza de liderazgo tiene la sociedad guatemalteca en cuanto a su sector empresarial (no solo el sistema economico, tambien politico, legislativo), si como estan las cosas para ellos es fortalecer la economia… mejor ni hablar, ejemplos de gobiernos eficientes y buenos tenemos a Brasil y Chile, de eso si que estamos lejos.
Sistemas como el de partidos politicos de Guatemala, donde existe monopolios, solo sectores con recurso obtenido de forma legal, otros de forma ilegal, y otros obtenidos de “ventajas competitivas”, talvez pueda obtenerse un cambio real al cambiar la forma en que se financian los partidos politicos al ser el estado que financie esto, y para esto convocar mediante una asamblea nacional constituyente una reforma a la ley electoral, de lo contrario creo que iremos para atras como el cangrejo.
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Estimadas, estimados lectores. Gracias por sus comentarios. Les comparto la columna publicada por don Edelberto Torres, sobre el mismo tema y con la misma visión, aunque él de una manera más profunda y estructurada.
“La sociedad es la culpable”
Por Edelberto Torres-Rivas
http://www.elperiodico.com.gt/es/20110116/opinion/188828/
Dice Dante que el infierno es un lugar donde el sufrimiento no tiene límites y que va en aumento, como el horror que experimenta la sociedad guatemalteca en general y decenas de miles de guatemaltecos pobres, en particular, para quienes el medio en que viven se ha convertido en un infierno. Los medios de comunicación y los políticos responsabilizan al Gobierno –y no al Estado– de cuanto sucede en el ámbito criminal. Es repugnante que lo hagan por razones de estrechez electoral, ignorando (¿lo saben?) que en este momento la amplitud de la amenaza rebasó los límites del Estado y es la sociedad entera la amenazada y la que produce la amenaza. Hace dos semanas se robaron por la noche los aparatos que limpiaban el lago de Amatitlán; el número de extorsiones llega a los Q10 mil diarios; los rieles del ferrocarril desaparecieron misteriosamente; en el Renap alguien se robó todos los envases de tinta de las impresoras, y así, más y más. Lo grave ocurre en el seno de un sector joven de la sociedad: el 14 por ciento de los homicidios son cometidos por menores de edad… Cuando en los más distintos sitios de la sociedad se cometen actos delictuosos de diversa magnitud, es ella la que está mal. Por sociedad se entiende el conjunto de relaciones interpersonales que vinculan a unas y otras.
El asesinato brutal producido por una bomba depositada en un autobús lleno de gente solo es el hecho que conmueve en el mes de enero. En diciembre fue la muerte de Emilia Quan. Pero los crímenes son muchos más, todos los días y cometidos en el 50 por ciento por jóvenes que salen del oscuro mundo de su rincón degradado por el vicio y marginal, a donde no llega ni la escuela, ni el trabajo, ni la policía.
Doménica Isabel Véliz Hernández (alias ‘La Paquetona’), que puso la bomba homicida, tiene 19 años; en otra situación sería una joven adolescente llena de ilusiones, iniciando sus estudios universitarios o trabajando, intercambiado informaciones con su Facebook, con un novio al que quiere y con quien habla varias veces al día con su tercer celular. Ahora, ‘La Paquetona’ es un guiñapo humano, odiada por la comunidad. Ella, como sicaria, representa el final de una cadena criminal: su amante Gustavo Adolfo Pirir García (preso en la cárcel de Fraijanes) le ordenó poner la bomba (¿Por qué?), que construyó Danilo Pérez Rodríguez, por órdenes de Carlos Humberto Rodríguez López (también preso en Fraijanes). Ella representa el colapso de la escuela pública y el profundo deterioro de la vida familiar, el marginamiento que ha producido este tipo de economía solo preocupada por las consideraciones macroeconómicas, la ganancia desbordada, la negativa a pagar mejores salarios o mas impuestos.
En una sociedad normal (la que no arrastra rezagos sociales y atiende razonablemente el gasto en salud, educación, vivienda y seguridad) la socialización en normas y valores elementales se produce en la familia y en la escuela, las certezas naturales, el respeto al otro, la solidaridad en el barrio, los escrúpulos básicos para poder vivir. ‘La Paquetona’ solo es un ejemplo; recordemos la información que un niño de l4 años dio a la prensa confesando que solo la primera vez, cuando mató por la espalda a una anciana, sintió miedo y culpa. Después sale a “trabajar” sin ningún problema. Ellos pertenecen al quintil más bajo del ingreso nacional (que percibe menos del 3 por ciento del ingreso total, mientras que el quintil más alto percibe cerca del 60 por ciento), están dentro del 76 por ciento de la economía informal (8 de cada l0 guatemaltecos jóvenes tienen esta modalidad de trabajo que no es un “empleo”), pertenecen al 55 por ciento de adolescentes entre 15-18 años que no acceden al Diversificado, o al 83 por ciento de los que tienen 18-24 y no pueden llegar a la Universidad. La carencia total de escrúpulos (Isabel Véliz no tiene conciencia del dolor que produjo) de estos jóvenes revela la descomposición de la institución familiar y el fracaso de la educación pública, la incapacidad de la sociedad para promover el desarrollo que ofrezca un futuro mejor.
La conducta de ‘La Paquetona’ y de más de l0 mil jóvenes mareros constituye un fenómeno humano y social que debe avergonzarnos, preocupar a todos, es el espejo en el que puede ver su propio rostro el conjunto de la sociedad, donde reina la hipocresía. Los actos criminales son censurables y deben castigarse sin duda alguna. El Gobierno actual no hace lo necesario para disminuir la opresiva carga de la inseguridad; los Gobiernos anteriores tampoco lo hicieron. Estamos tocando fondo y para empezar debemos reconocer culpas. Vivimos en un infierno y es cierta la predicción de Dante, el horror va en aumento. “Es la sociedad golpeada la que ha producido a los que la golpean”. Es el fracaso de las clases dirigentes.